DIAGNOSTICOS PSICOLOGICOS 403024_74
lunes, 30 de marzo de 2015
domingo, 29 de marzo de 2015
sábado, 28 de marzo de 2015
Análisis del estudio de caso:
Evaluación
Inicial
Nombre: Rebecca
Hasbrouck
Edad: 45 años
Grado de Instrucción:
Abogada con especialización en derecho marítimo.
Ocupación:
Indigente
Estado Civil: Viuda
1. Aspectos Generales: Porte,
Comportamiento y Actitud
Rebecca Hasbrouck se presentó en el
consultorio muy temprano en la mañana con el cabello sucio y enmarañado, su
ropa desaliñada, estaba rota y manchada, denotaba inadecuada limpieza y aseo
personal. Su comportamiento era de desesperación, pero asequible y
comunicativa, entraba en estados indiferentes de aparente fantasía e
incoherencia, aun así fue colaboradora al contar su historia.
2. Atención conciencia y orientación
Presenta una atención
selectiva y fatígale, con estados de intermitentes de lucidez y obnubilación.
3. Lenguaje
Hace uso de un lenguaje
coherente, fluido, claro, comprensible y espontaneo
4. Estado afectivo
Presenta un estado de ánimo
aplanado. Muestra signos y síntomas de alteración en su estado anímico.
5. Actitudes y tendencias dominantes
Presenta actitudes y
tendencias depresivas y pesimistas relacionadas con las relaciones familiares
extensas distantes.
6. Memoria y funciones intelectuales
No se evidencian en la
descripción del caso. Aunque según lo narrado muestra facilidad para recordar
hechos ocurridos antes del accidente, después de este son un poco vagos.
7. Sociabilidad
Después del accidente
presenta dificultades para relacionarse debido a la experiencia traumática y al
no encontrar apoyo en su círculo primario.
8. Comprensión de la enfermedad
Entiende que necesita ayuda
y la está buscando.
viernes, 27 de marzo de 2015
Ficha análisis del caso
La formulación del caso de cualquier paciente debe incluir una historia clínica detallada y un resumen detallado de los factores sociales, psicológicos y biológicos que pueden haber contribuido a la aparición de un trastorno mental concreto. Es decir, para establecer un diagnóstico de trastorno mental no basta con comprobar la presencia de los síntomas citados en los criterios de diagnóstico. Aunque la comprobación sistemática de la presencia de estos criterios y de la forma en que los presenta cada paciente asegura una evaluación más fiable, la gravedad relativa y la validez de cada criterio individual, así como su contribución al diagnóstico, requieren un juicio clínico.
FICHA
DE ANÁLISIS DE CASO
Comprensión del caso de Rebecca Hasbrouck
Comprensión del caso de Rebecca Hasbrouck
DATOS
DE IDENTIFICACIÓN DE LA CONSULTANTE
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Nombre y Apellidos de la
consultante: Rebeca Hasbrouck
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Lugar y Fecha de nacimiento:
Desconocido?
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Edad: 45
años
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Eventos significativos que
pueden ayudar a resolver el motivo de consulta o situación que presenta la
consultante:
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ANÁLISIS DE LA CONSULTANTE
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Características Biológicas (características
físicas y biológicas que puede estar presentando la consultante):
Los
expertos en salud mental evalúan con sumo cuidado las causas dadas en el
cuerpo de una persona, que pueden ser atribuibles a la herencia genética o a
alteraciones en el funcionamiento físico.
Muchos
trastornos mentales provienen de la familia, como los trastornos depresivos y
del estado de ánimo. La probabilidad de que un hijo o hija de un padre
depresivo desarrolle una depresión,
es mayor en términos estadísticos de la que tienen los descendientes de
padres sin depresión. En el caso de la consultante Rebecca Hasbrouck, se
tiene referencia del hecho que su madre sufre de episodios recurrentes de
depresión. Dada esta situación Rebecca podría ser vulnerable en cuanto a su
genética, para desarrollar un
trastorno del estado de ánimo similar.
Además
de considerar el papel de la genética, los profesionales clínicos también
analizan la posibilidad de que la conducta anormal sea el resultado de
alteraciones en el funcionamiento físico. Dichas alteraciones pueden
surgir por diversas fuentes, como
condiciones médicas, daño cerebral o la exposición a ciertos tipos de
estímulos del ambiente (Halgin y Krauss- pág: 32), como fue el caso de Rebeca, que durante el
accidente sufrió un trauma Craneoencefálico que posteriormente pudo determinar
e influir poderosamente en la
aparición de un Trastorno por Estrés postraumático en el que se evidencia un
considerable cuadro depresivo, influenciado también por su predisposición
genética.
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Características Psicológicas
(rasgos
y características psicológicas que puede estar presentando la consultante):
La perturbación surge como
resultado de experiencias problemáticas de vida; quizá un evento que sucedió
hace una hora, el año pasado o en los primeros días de la vida de una
persona, ha dejado una marca que provoca cambios en los sentimientos o en la
conducta. Las experiencias de la vida pueden contribuir también a los
trastornos psicológicos, al provocar que el individuo forme asociaciones
negativas con ciertos estímulos.
La mayor parte de las
experiencias son interpersonales, eventos que tienen lugar en interacciones
con otras personas. Pero las personas también tienen experiencias intra-psíquicas,
aquellas que involucran sus pensamientos y sentimientos; muchos de los
problemas emocionales pueden surgir a
partir de percepciones distorsionadas y formas erradas de pensamiento.
(Halgin
y Krauss- Pág: 34).
El trauma experimentado por
Rebecca Hasbrouck fue tan intenso, que su vida se vio sumida en el caos y mediado
por el TEC a raíz del accidente la sumió en una perturbación profunda que
perduró por mucho tiempo.
Existe un concepto muy
importante relacionado con el modelo biopsicosocial, que aclara esta
aproximación; muchos artículos de investigación y escritos de especialista se
basan en el modelo diátesis-estrés, según el cual la gente nace con una
predisposición (o diátesis) que los pone en riesgo de desarrollar un trastorno
psicológico. Se presume que esta vulnerabilidad es genética, aunque algunos
teóricos han propuesto que también podría ser adquirida debido a eventos de
la vida temprana, como traumas, enfermedades, complicaciones en el nacimiento
e incluso experiencias familiares (Meehl, 1962; Zubin y Spring, 1977). Cuando
el estrés entra en escena, la persona que carga dicha vulnerabilidad tiene un
riesgo considerable de desarrollar el trastorno al cual es proclive.
Rebecca Hasbrouck es una
mujer con una fuerte diátesis o vulnerabilidad genética para desarrollar un
trastorno del estado de ánimo. Sin embargo, fue solo después de experimentar
un intenso estrés de vida, un accidente que dejó secuelas por un TEC y la
muerte de sus familiares, que emergió la depresión como uno de los síntomas
más incapacitantes y problémicos de un
trastorno mayor que desarrolló como fue el Trastorno por Estrés Postraumático.
El fundamento es, por supuesto,
que los trastornos psicológicos surgen de interacciones complejas que
incluyen factores biológicos, psicológicos y socioculturales. Tipos
especiales de vulnerabilidad, como la genética, incrementan la probabilidad
de desarrollar ciertos trastornos; sin embargo, algunas experiencias en la
vida pueden proteger a la gente de desarrollar condiciones a las que son
vulnerables. (Halgin y Krauss- pág: 37).
Igualmente, la diatesis
individual explica la existencia de casos extremos de sujetos
excepcionalmente resistentes y otros extremadamente susceptibles a la
traumatización psiquica. Desde el punto de vista del desarrollo psicológico
temprano, Saul (1970) describe una característica denominada "apoyo
interno", cuya presencia se acompaña de una resistencia especial a la
adversidad en general y al trauma psíquico en particular. Según su
descripción, este rasgo se forma en el curso de una relación dual óptima con
la madre, en la que el niño es coherentemente protegido en todo aquello que
supera sus capacidades, y alentado en su independencia para todo aquello que
está a su alcance. La "elasticidad psicobiológica" descrita más
recientemente por Flach (1989) es una característica similar, cuya ausencia
también incrementa el riesgo y la gravedad del SEPT (o TEPT).
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Características Familiares (contexto familiar en
el que vive la consultante y como esto puede influir en su comportamiento):
La
vida de la consultante ha presentado dos momentos, antes y después del
trágico accidente.
Antes
del accidente se puede apreciar que ha integrado dos familias de tipo
nuclear, en su infancia y adolescencia vivió una buena vida al lado de sus
padres y hermana mayor, quienes sentían orgulloso de lo que ella había
logrado y cumplido a nivel personal y profesional, esperando las más altas
expectativas de una carrera prominente.
Posteriormente,
también conformó su propia familia, al lado de un excelente esposo y sus dos
maravillosos hijos, con los cuales compartía una vida plena de éxitos y
felicidad.
Luego
del trágico accidente, la vida familiar que hasta entonces había conocido se
desmoronó ante sus ojos, su madre de quien esperaba y necesitaba apoyo y
cuidados con tanta urgencia la alejó de su vida ya que ella misma sufría de
severos episodios depresivos y la situación por la que atravesaba la Rebeca
solo agregaría una preocupación más.
Igual
sucedió con la familia de su esposo en quien también intentó buscar apoyo,
estos de forma inhumana la rechazaron y peor aún, la culparon de la muerte de
su esposo e hijos, situación que terminó por agravar el cuadro depresivo que
la paciente venía manifestando y terminó por desconectarse de la realidad.
El
perjuicio que este aislamiento familiar le causó a nuestra consultante, se
puede explicar a la luz de las aportaciones de los autores del
Ciclo Vital, la psicología comienza a asumir que el desarrollo psicológico
abarca toda la vida, y que también en la adultez y en la vejez se dan procesos
de cambio psicológico. Desde esta óptica comenzaron a aparecer
investigaciones interesadas en explorar la familia como contexto de
desarrollo adulto, dichas investigaciones, demuestran que el desarrollo psicológico de un
individuo, se ve comprometido, entre otras causas, cuando las condiciones que
rodean al núcleo familiar se ven influenciadas por una situación económica
acuciante, relaciones emocionales y afectivas alteradas, escasez o ausencia
de apoyo intra y extra familiar, etc. Y estos factores de riesgo aparecen en
distintas familias independientemente de su composición o estructura. (S.
Méndez- pág: 10).
En
definitiva, hoy entendemos que el funcionamiento de la familia como contexto
de desarrollo no se limita al conjunto de influencias que la madre ejerce
unilateralmente en el niño o la niña. Por el contrario, en la actualidad se
asume que cara a una auténtica comprensión de la complejidad de los procesos
que se dan en la familia es preciso adoptar una perspectiva sensible a dicha
complejidad, ya que la familia no funciona como una suma de elementos
aislados y su comprensión no puede derivarse del simple análisis de dichos
elementos aislados. Por el contrario
la familia es un sistema, un conjunto de unidades o elementos que
funciona de forma organizada como una totalidad con base a una serie de
reglas o principios.
Estos
elementos o unidades que componen el sistema están inter-relacionados entre
sí y funcionan de forma mutuamente influyente, de manera que el cambio en una
parte del sistema afecta o puede afectar al resto de los elementos que lo
forman.
Finalmente
la comprensión del funcionamiento del sistema familiar en el caso de Rebeca,
se complementa con la perspectiva ecológica desarrollada por Bronfenbrenner
(1979). En síntesis, desde esta perspectiva se plantea que los procesos de
desarrollo psicológico están estrechamente ligados al entorno o ambiente
ecológico en el que dicho desarrollo tiene lugar, y que este entorno o
ambiente está definido por un conjunto complejo de influencias. (S. Méndez-
pág: 6).
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Características Sociales (contexto cultural en
el que vive la consultante y como esto puede influir en su comportamiento):
Mediante
el aprendizaje socializador, el sujeto va captando los valores y normas de su
sociedad, descubriendo y aprendiendo los comportamientos de los demás y a la
vez, identificándose como miembro de su sociedad.
Rebeca
Hasbrouck creció y vivió en una familia de clase media, excelente nivel de
vida y acudió a escuelas excelentes,
se graduó con honores y con expectativa de un prominente futuro, incluso
durante su matrimonio siempre estuvo rodeada de personas con buena condición
económica y preparación académica y profesional sobresaliente.
Estas
condiciones de vida, le aseguraron a Rebeca Hasbrouck, una buena salud mental
durante su juventud y parte de su edad adulta, su desempeño en cualquier
ámbito de la vida era excelente, reflejando sentimientos de autoconfianza,
seguridad, determinación, responsabilidad, coherencia y dominio de sí misma.
Sin
embargo luego de la trágica muerte de su esposo e hijos, el TEC sufrido en el
accidente y ante la soledad en que se vio sumida por falta del apoyo y
acompañamiento de sus familiares, desarrollo un Trauma por Estrés
postraumático que la sumió además en profunda depresión llevándola a perder
la conciencia de la realidad y perderse deambulando por las calles; así
pasaron 3 años, tiempo en el cual Rebeca cambio el contexto social y familiar
en el que vivó toda su vida por uno de privaciones, peligro y necesidades, un
mundo de estigmas que la llevó a convivir con personas adictas, enfermas,
excluidas e incapaces de aportar positivamente a la sociedad. Este nuevo
contexto social en el que Rebeca se fue sumergiendo le hizo cada vez más
difícil superar su trastorno, por el contrario, solamente contribuyó a agravar la situación a la que
puso fin cuando decidió buscar ayuda profesional.
Gran
parte de lo que somos está determinado por las interacciones interpersonales
que tienen lugar en los círculos concéntricos de nuestras vidas. El término
sociocultural se refiere a los diversos círculos de influencia social en la
vida de la gente. Los trastornos Psicológicos pueden ser causados por eventos
en cualquiera o en todos estos contextos sociales.
En
el caso de Rebecca, existen dos maneras de considerar que las influencias
socioculturales también jugaron un
papel importante en el desarrollo de su trastorno. Primero, como hija
de una madre deprimida, Rebecca creció en una familia en la que el deterioro
maternal y las relaciones disfuncionales que se desarrollaron al interior de
su familia a causa de este aspecto pudieron
pudo haberle dejado marcas,
pues citando a Kolb (1987, 1989) establece una cierta conexión entre el
desarrollo psicológico y la actividad neurovegetativa en la diátesis al Trastorno
por Estrés Postraumático, al considerar que la exposición temprana a
violencia física y emocional sensibiliza el SNC, disminuyendo los dinteles de
reactividad de estructuras hipotalámicas y preparando el terreno para
modificaciones neurofisiológicas más severas si el trauma apropiado se
presenta en edades posteriores como le sucedió a Rebeca años después, luego
de su accidente.
Segundo,
después del accidente, la decisión de su madre y sus suegros de alejarse de
ella afectaron profundamente a Rebecca, convirtiéndose en un profundo
marcador psicológico de vulnerabilidad al TEPT, por la falta de una red
social de apoyo; Aunque estas personas
significativas en su vida no causaron directamente los síntomas de Rebecca,
sí agravaron su deterioro, debido a su alejamiento emocional se refleja en
ella un sentimiento de autoexclusión, marginalidad e inferioridad, sintiendo
que no tiene las condiciones necesarias para vivir como los demás ni se lo merece. Luego de un
TEPT las víctimas
necesitan apoyo social de las personas que les rodean, necesitan que vuelva a
fluir la comunicación, que ventilen (hablen) sus pensamientos, imágenes, emociones,
etc., necesitan reelaborar todo ese material. En la medida en que se lleve a
cabo bien o mal esta reelaboración, así será la gravedad de los síntomas
después del trauma, es decir los síntomas y complicaciones del estrés
postraumático. La intervención temprana en víctimas
recientes o potenciales afectados por este trastorno (familiares, cuidadores
de las víctimas, personas que observaron la escena, vecinos, etc.) es eficaz
y previene la aparición de síntomas.
Para
entender esta situación, debemos partir que toda sociedad está marcada por la
cohesión social, por las relaciones de dependencia y de poder. El resultado
de estas formas de relación es la diferenciación de grupos, de roles, de
estatus, de profesiones, de castas, de clases, etc., al interior de la
colectividad. De esta manera, los unos necesitan a los
otros, pero los unos no se confunden con los otros: la complementación y la
diferenciación son dos operaciones solidarias y complementarias. (Navarro y
Gaviria -2009).
Al
respecto el notable
psiquiatra británico R. D. Laing (1964) provocó un debate que ha
durado varias décadas, al afirmar que la sociedad moderna deshumaniza al
individuo, y que quienes se rehúsan a acatar las normas sociales están más
sanas que las que aceptan y viven ciegamente con base en dichas normas
sociales restrictivas. (Halgin y Krauss- pág: 58).
Muy
probablemente, Rebeca Hasbrouck pudo ser víctima de la estigmatización, ya
que los imaginarios sociales podrían
considerarla muy diferente a los demás; incluso sentir cierto grado de
desprecio o disgusto por ella. Muchas personas en nuestra sociedad reaccionarían
hacia ella en formas desdeñosas, sin darse cuenta del negativo impacto de su respuesta discriminatoria.
Reacciones como éstas son comunes, y son la base de la discriminación y el
estigma experimentados por muchas
personas con perturbaciones psicológicas severas. Un estigma es una etiqueta
que provoca que ciertas personas sean
consideradas diferentes, con defectos y de los cuales se apartan los miembros
de la sociedad. ( Halgin
y Krauss- Pág: 58). Esto supone un mayor esfuerzo para la recuperación
parcial o total de las víctimas con algún tipo de trastorno psicológico.
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ANÁLISIS DEL
CASO
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Lectura del caso (A partir de la información
suministrada y el análisis realizado, explique brevemente en que consiste
este caso, que factores intervienen en su dilema):
Rebeca
Hasbrouck, acude a consulta porque
desea regresar al mundo que tenía antes del trágico accidente, cuando decide
buscar ayuda profesional tiene momentos de lucidez que le permiten
comprender que debe hacer algo para
salir de la situación en la que ha vivido por tres años, desea regresar, es decir, volver a sentirse una persona
independiente, autónoma y útil en todos los aspectos de su vida, necesita con
urgencia recuperar la identidad que perdió años atrás.
El
posible diagnóstico para el caso de Rebeca, de acuerdo al DSM IV y a las
pruebas e instrumentos de Evaluación es un “Trastorno por estrés postraumático” [309.81] que se presenta tras la exposición súbita
a una situación de estrés lo bastante intensa y prolongada como para
desbordar ampliamente las capacidades de integración cognitiva y emocional
del individuo, como en el caso de la consultante.
Nota: Los criterios para el
diagnóstico son los siguientes y se aplican a adultos, adolescentes y niños
mayores de 6 años.
A. Exposición a
la muerte, lesión grave o violencia sexual, ya sea real o amenaza, en una (o
más) de las formas siguientes:
1. Experiencia directa
del suceso(s) traumático(s).
2. Presencia
directa del suceso(s) ocurrido a otros.
3. Conocimiento de que el suceso(s)
traumático(s) ha ocurrido a un familiar próximo o a un amigo íntimo. En los
casos de amenaza o realidad de muerte de un familiar o amigo, el suceso(s) ha
de haber sido violento o accidental.
4. Exposición repetida o extrema a
detalles repulsivos del suceso(s) traumático(s) (p. ej., socorristas que
recogen restos humanos; policías repetidamente expuestos a detalles del
maltrato infantil).
Nota: El Criterio A4 no se aplica a
la exposición a través de medios electrónicos, televisión, películas o
fotografías, a menos que esta exposición esté relacionada con el trabajo.
B. Presencia de
uno (o más) de los síntomas de intrusión siguientes asociados al suceso(s)
traumático(s), que comienza después del suceso(s) traumático(s):
1. Recuerdos
angustiosos recurrentes, involuntarios e intrusivos del suceso(s)
traumático(s).
2. Sueños angustiosos recurrentes en
los que el contenido y/o el afecto del sueño está relacionado con el
suceso(s) traumático(s).
3. Reacciones
disociativas (p. ej., escenas retrospectivas) en las que el sujeto siente o
actúa como si se repitiera el suceso(s) traumático(s). (Estas reacciones se
pueden producir de forma continua, y la expresión más extrema es una pérdida
completa de conciencia del entorno presente.)
4. Malestar
psicológico intenso o prolongado al exponerse a factores internos o externos
que simbolizan o se parecen a un aspecto del suceso(s) traumático(s).
5. Reacciones fisiológicas intensas a
factores internos o externos que simbolizan o se parecen a un aspecto del
suceso(s) traumático(s).
C. Evitación
persistente de estímulos asociados al suceso(s) traumático(s), que comienza
tras el suceso(s) traumático(s), como se pone de manifiesto por una o las dos
características siguientes:
1. Evitación
o esfuerzos para evitar recuerdos, pensamientos o sentimientos angustiosos
acerca o estrechamente asociados al suceso(s) traumático(s).
2. Evitación o esfuerzos para evitar
recordatorios externos (personas, lugares, conversaciones, actividades,
objetos, situaciones) que despiertan recuerdos, pensamientos o sentimientos
angustiosos acerca o estrechamente asociados al suceso(s) traumático(s).
D. Alteraciones
negativas cognitivas y del estado de ánimo asociadas al suceso(s)
traumático(s), que comienzan o empeoran después del suceso(s) traumático(s),
como se pone de manifiesto por dos (o más) de las características siguientes:
1. Incapacidad
de recordar un aspecto importante del suceso(s) traumático(s) (debido
típicamente a amnesia disociativa y no a otros factores como una lesión
cerebral, alcohol o drogas).
2. Creencias o expectativas negativas
persistentes y exageradas sobre uno mismo, los demás o el mundo (p. ej.,
“Estoy mal,” “No puedo confiar en nadie,” “El mundo es muy peligroso,” “Tengo
los nervios destrozados”).
3. Percepción distorsionada
persistente de la causa o las consecuencias del suceso(s) traumático(s) que
hace que el individuo se acuse a sí mismo o a los demás.
4. Estado emocional negativo
persistente (p. ej., miedo, terror, enfado, culpa o vergüenza).
5. Disminución
importante del interés o la participación en actividades significativas.
6. Sentimiento
de desapego o extrañamiento de los demás.
7. Incapacidad persistente de
experimentar emociones positivas (p. ej., felicidad, satisfacción o
sentimientos amorosos).
E. Alteración
importante de la alerta y reactividad asociada al suceso(s) traumático(s),
que comienza o empeora después del suceso(s) traumático(s), como se pone de
manifiesto por dos (o más) de las características siguientes:
1. Comportamiento irritable y
arrebatos de furia (con poca o ninguna provocación) que se expresan
típicamente como agresión verbal o física contra personas u objetos.
2. Comportamiento
imprudente o autodestructivo.
3. Hipervigilancia.
4. Respuesta de sobresalto exagerada.
5. Problemas de concentración.
6. Alteración del sueño (p. ej.,
dificultad para conciliar o continuar el sueño, o sueño inquieto).
F.
La duración de la alteración (Criterios B, C, D y E) es superior a un mes.
G.
La alteración causa malestar clínicamente significativo o deterioro en lo
social, laboral u otras áreas importantes del funcionamiento.
H.
La alteración no se puede atribuir a los efectos fisiológicos de una
sustancia (p. ej., medicamento, alcohol) o a otra afección médica.
Especificar si:
Con síntomas
disociativos:
Los síntomas cumplen los criterios para el trastorno de estrés postraumático
y, además, en respuesta al factor de estrés, el individuo experimenta
síntomas persistentes o recurrentes de una de las características siguientes:
1. Despersonalización: Experiencia
persistente o recurrente de un sentimiento de desapego y como si uno mismo
fuera un observador externo del propio proceso mental o corporal (p. ej.,
como si se soñara; sentido de irrealidad de uno mismo o del propio cuerpo, o
de que el tiempo pasa despacio).
2. Desrealización:
Experiencia persistente o recurrente de irrealidad del entorno (p. ej., el
mundo alrededor del individuo se experimenta como irreal, como en un sueño,
distante o distorsionado).
Nota: Para utilizar este subtipo, los
síntomas disociativos no se han de poder atribuir a los efectos fisiológicos
de una sustancia (p. ej., desvanecimiento, comportamiento durante la
intoxicación alcohólica) u otra afección médica (p. ej., epilepsia parcial
compleja).
Especificar si:
Con expresión retardada: Si la totalidad de los criterios diagnósticos no se
cumplen hasta al menos seis meses después del acontecimiento (aunque el inicio
y la expresión de algunos síntomas puedan ser inmediatos).
A
menudo, los episodios de trastorno depresivo mayor se producen después de un
estrés psicosocial grave, como la muerte de un ser querido como le sucedió a
Rebeca. Algunos estudios sugieren que
los acontecimientos psicosociales (estresores) desempeñan un papel importante
en la precipitación del primer o el segundo episodios del trastorno depresivo
mayor y que desempeñan un papel menor en el inicio de los episodios posteriores.
Los
trastornos psicológicos forman parte de la experiencia humana, afectan la
vida directa o indirectamente de todas las personas, sin embargo la mayoría
de estos problemas son tratables y muchos
pueden prevenirse.
Para
completar es importante abordar el tema de la conducta anormal, el campo de
la psicología anormal está lleno de incontables historias sobre personas que sufren de trastornos
psicológicos y existen 4 maneras importantes de reconocer un trastorno
psicológico que representa una conducta anormal, estos criterios están
basados en los procedimientos para diagnósticos actuales utilizados en la
comunidad de salud mental, (Halgin y Krauss-pág: 31-32).ellos son:
Perturbación: es la experiencia
de dolor físico o emocional, es común en la vida. Algunas veces el nivel de
dolor es tan grande que al individuo le cuesta mucho trabajo funcionar; el dolor psicológico, como la depresión
profunda o la ansiedad intensa, es tan grande que algunas personas no pueden
sobrellevar las tareas de la vida diaria. La historia de Rebecca es la de una
mujer cuya vida cayó en un caos emocional después de un evento traumático, en
el que ella fue testigo de la muerte de su esposo e hijos. El horror de esta
imagen la sumió en un estado de profunda confusión psicológica, cuando buscó la forma de afrontar la pérdida de
las personas más importantes de su vida.
Deterioro: En muchas
circunstancias la perturbación intensa conduce a una reducción de la
habilidad de la persona para funcionar; sin embargo, también existen situaciones
en las que el funcionamiento de la persona es deficiente, pero ésta no se
siente alterada. El deterioro implica una reducción de la habilidad de la
persona para funcionar a un nivel óptimo o incluso a un nivel promedio.
En el caso de
Rebecca se puede apreciar a una mujer perturbada y deteriorada, ya que
suspendió todo tipo de actividad funcional en su vida.
Riesgo para los demás y para sí mismo: Algunas veces las
personas generan un riesgo para sí mismas o para los demás. En este contexto,
riesgo se refiere a un peligro o a una amenaza al bienestar de una persona.
Receba, una mujer severamente deprimida podría ponerse en riesgo o
peligro así misma bien sea por ideas suicidas o por la vida de indigencia que comenzó a vivir.
Conducta social y cultural inaceptable: se define como la
conducta que está fuera de las normas del contexto social y cultural donde
sucede. En cuanto al caso de Rebecca, sus intentos por contactar a sus seres
queridos muertos con la idea de que le hablan y piden cosas, es considerado
anormal en nuestra cultura occidental, cultura que abarca a estados
Unidos, país en donde se desarrolla
esta historia.
Por lo
anterior, se puede concluir que el estado mental de Rebeca Hasbrouck es
anormal, ya que evidencia los cuatro criterios referenciados.
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jueves, 26 de marzo de 2015
Definición de la problemática identificada y características
La señora Rebecca Hasbrouck hace 3 años sufrió
un accidente que le ocasiona un traumatismo craneoencefálico además de la
pérdida de su esposo e hijos, hecho que la llevo a un desdibujamiento de la
realidad y la perdida de contacto con su red de apoyo secundaria, en la
actualidad se encuentra buscando apoyo para volver a su vida anterior ya que
presenta dificultad para la resocialización después de haber estado en la
indigencia. “Los síntomas de los criterios diagnósticos forman parte de un
repertorio relativamente limitado de respuestas emocionales humanas a tensiones
internas y externas, que generalmente se mantienen en un equilibrio
homeostático sin interrupción, en condiciones normales. Se necesita formación
clínica para decidir cuándo la combinación de factores predisponentes,
desencadenantes, perpetuadores y protectores, ha dado lugar a una afección
psicopatológica cuyos signos y síntomas rebasan los límites de la normalidad.
El objetivo final de la redacción de la historia clínica radica en la utilización
de la información disponible sobre el contexto y el diagnóstico, para elaborar
un plan de tratamiento integral adecuadamente fundamentado en el contexto
cultural y social del individuo.” (DSM-V).
En la Entrevista clínica; Rebecca Hasbrouck se presentó en el consultorio muy temprano en la mañana con el cabello sucio y enmarañado, su ropa desaliñada, estaba rota y manchada, denotaba inadecuada limpieza y aseo personal. Su comportamiento era de desesperación, pero asequible y comunicativa, entraba en estados indiferentes de aparente fantasía e incoherencia, aun así fue colaboradora al contar su historia. La paciente refiere sintomatología posterior al suceso traumático, que interfiere de forma significativa en todos los ámbitos de su vida (personal, familiar y laboral), revisó con doloroso detalle los recuerdos de lo que le había sucedido durante los tres años anteriores. Gran parte de este periodo se había borrado, quizá debido en parte al daño neurológico, pero Rebecca recordaba el accidente y su devastación psicológica en las semanas que siguieron. Antes del suceso hay muestras de su capacidad para afrontar y resolver problemas, sin embargo, en la actualidad refiere sensación de incapacidad e ineficacia frente a mínimas dificultades y se confirma con su queja de agobio cotidiano.
Para la evaluación del caso tenemos que tener
en cuenta que ya han pasado 3 años después de los eventos traumáticos narrados
por la usuaria y que en la actualidad ella reconoce su necesidad de ser ayudada
y parece ser resilente de los hechos que la llevaron al estado de indigencia,
se siente en capacidades de iniciar una resocialización. Debemos tener en
cuenta que la usuaria sufrió un traumatismo craneoencefálico y la pérdida de su
núcleo familiar al mismo tiempo, además después de reconocer que necesitaba
ayuda intento contar con el apoyo de sus seres queridos obteniendo negativas,
acusaciones y recriminación por parte de estos. Básicamente lo que
encontramos es un caso que se debe analizar multifactorialmente, ya que
encontramos una usuaria que ha sufrido un accidente de tránsito con lesiones
fisiológicas y psicológicas, en etapa de duelo por el fallecimiento de su
núcleo familiar con el agravante de ser ella la que manejaba en el momento del
accidente, situación que puede despertar cargas de culpa en la usuarias y
familia sobreviviente como lo evidenciamos en el relato al ser rechazada por
sus suegros, además en su núcleo extendido no encuentra apoyo porque su madre
está atravesando una crisis depresiva lo que nos lleva a preguntarnos sobre la
carga genética y las implicaciones en la crianza sobre el enfrentamiento y
superación de conflictos; es por ello que exponemos la siguiente hipótesis como
causa de su pérdida de la realidad y desconexión social.
Halgin y Krauss (2009), mencionan que entre las causas comportamientos anormales podemos encontrar factores biológicos como; herencia genética, condiciones médicas, daño cerebral, exposición a los estímulos ambientales. Psicológicas; experiencias traumáticas, asociaciones aprendidas, percepciones distorsionadas, formas defectuosas de pensar. Socioculturales; perturbaciones en las relaciones íntimas, problemas en las relaciones extendidas, inestabilidad política o social y discriminación por grupos sociales. Según lo anterior es más que comprensible el hecho de perturbación presentado por la usuaria que ya en un breve tiempo sufrió varios factores que pueden alterar el comportamiento normal de una persona, lo que la llevo a desligarse de la sociedad y entrar en su propio mundo.
miércoles, 25 de marzo de 2015
Ideas sobre un posible diagnostico
Iniciemos con el TEC (Trauma craneoencefálico);
existen diferentes tipos de lesiones en accidentes traumáticos: (Uno de las
condiciones que más frecuentemente se encuentra en la práctica neuropsicológica
es la evaluación, pronóstico y rehabilitación de pacientes que han sufrido
alguna forma de traumatismo craneoencefálico.) Para la evaluación del TEC, Uno
de los procedimientos más comunes para evaluar la gravedad de un TCE y,
posteriormente, hacer un seguimiento de su estado de conciencia, es lo que se
denomina Escala de Glasgow (Cuadro 2.6) (Teasdale & Jennett, 1981),
mediante la cual se califican tres aspectos en la actividad del sujeto:
respuestas oculares, respuestas motoras y respuestas verbales, a cada uno de
los cuales se le da un puntaje apreciativo. En la narración del caso no son
específicos sobre los efectos de su evaluación inicial, haciendo imposible una
catalogación sobre el posible daño encontrado a nivel neurológico en la
usuaria, Ardila & Ostrosky (2012) mencionan que en los traumatismos
craneoencefálicos la secuencia que siguen es similar; encontrando que el
usuario “pierde la conciencia, y entra en estado de coma; posteriormente va
saliendo de este estado y se muestra progresivamente más alerta. Cuando
examinamos al paciente lo hayamos confuso, con amnesia retrógrada caracterizada
por una amnesia para los sucesos anteriores al TCE; además,
presenta una amnesia anterógrada grave: va olvidando todo lo que le ocurre. Nos
enfrentamos entonces a un paciente desorientado, que ignora lo que le
sucedió, y que se encuentra en un estado confusional que ulteriormente no
recordará”. Pero como se mencionó anteriormente sin el debido informe posterior
al accidente no podemos aseverar que tipo de daño sufrió, si presento algún
tipo de amnesia y que secuelas podríamos encontrar en la actualidad, en el
documento de Halgin y Krauss (2009), mencionan Halgin y Krauss (2009),
mencionan varios síntomas que detonan en Rebeca un estado depresivo y
psicótico, este último es un estado mental que se puede dar como una decisión o
pérdida del contacto con la realidad, reflejado en alucinaciones o delirios,
presentando cambios de personalidad y pensamientos desorganizados e incapacidad
de recuperar su vida. Ardila & Ostrosky (2012) mencionan que después de un
traumatismo craneoencefálico se pueden presentar cambios de personalidad, en
los cuales se pueden asumir “diferentes modalidades: puerilidad (comportamiento
infantil), desinhibición, agresividad, etc., o por el contrario, apatía,
depresión y suicidio, entre otros. La depresión es una secuela bastante
importante que en ocasiones se pasa por alto en casos de TCE. Por otra parte,
se incluyen los que podríamos llamar componentes de tipo neurótico, como
irritabilidad, ansiedad, fatiga, sensibilidad excesiva a los estímulos,
especialmente al ruido. En conjunto, este cuadro podría denominarse neurosis
post-traumática.” Luego del abordaje de las características
del TEC, donde la mayor dificultad es comparar diferentes criterios utilizados
para definir el grado mínimo de severidad requerido para considerar una
determinada condición clínica como susceptible de categorizarse como un TEC,
sin embargo el caso no nos remite la presencia del trauma o su severidad,
además se nos relata cómo sale en la noche dándonos a entender que todas sus
funciones motoras estaban conservadas.
Como segunda instancia tendríamos el duelo,
teniendo en cuenta el caso relatado, tendríamos que considerar un duelo
patológico, según el DSM-IV en el duelo encontraríamos: Z63.4 Duelo [V62.82] “Esta
categoría puede usarse cuando el objeto de atención clínica es una reacción a
la muerte de una persona querida. Como parte de su reacción de pérdida, algunos
individuos afligidos presentan síntomas característicos de un episodio de
depresión mayor (p. ej., sentimientos de tristeza y síntomas asociados como
insomnio, anorexia y pérdida de peso). La persona con duelo valora el estado de
ánimo depresivo como «normal», aunque puede buscar ayuda profesional para
aliviar los síntomas asociados como el insomnio y la anorexia. La duración y la
expresión de un duelo «normal» varía considerablemente entre los diferentes
grupos culturales. El diagnóstico de trastorno depresivo mayor no está indicado
a menos que los síntomas se mantengan 2 meses después de la pérdida. Sin
embargo, la presencia de ciertos síntomas que no son característicos de una
reacción de duelo «normal» puede ser útil para diferenciar el duelo del
episodio depresivo mayor. Entre aquéllos se incluyen: 1) la culpa por las
cosas, más que por las acciones, recibidas o no recibidas por el superviviente
en el momento de morir la persona querida; 2) pensamientos de muerte más que
voluntad de vivir, con el sentimiento de que el superviviente debería haber
muerto con la persona fallecida; 3) preocupación mórbida con sentimiento de
inutilidad; 4) enlentecimiento psicomotor acusado; 5) deterioro funcional acusado
y prolongado, y 6) experiencias alucinatorias distintas de las de escuchar la
voz o ver la imagen fugaz de la persona fallecida”. (DSM-IV)
En tercera instancia se entraría a considerar
la depresión mayor. Basándonos en lo narrado en el caso sobre como presenta
sintomatología de una depresión y en el apartado del duelo también nos remite a
una depresión. Incurriendo en la psicopatología del ciclo vital, podemos
entonces hacer alusión a los episodios de depresión que sufre la madre de
Rebeca, desde el plano biológico podemos asumir que algunos desordenes
genéticos para el caso (depresión) de rebeca pueden estar establecidos como un
asunto genético, asuntos genéticos que salen a la luz después de los
acontecimientos, queriendo decir con esto que los hechos y los antecedes
familiares ayudan a que ella no salga de su depresión. Un suceso traumático
como el que la paciente presencio, la situación de stess pueden ser factores de
riesgo para conducir a una tragedia, como en la que está sumergida. Posiblemente
la conducta anormal se considera el resultado de alteraciones biológicas
heredadas o adquiridas, estructurales o funcionales. De hecho podríamos
entonces hablar de Balter y muchos de sus colaboradores cuando hablan del
crecimiento en el ciclo de una persona, pues este es entendido como el alcance
de niveles elevados de funcionamiento o de capacidad de adoptar, situaciones de
riesgo, perdidas entre otras, de esta manera se puede entrar a mirar las
psicopatología del ciclo vital en la paciente.
En el duelo patológico según el DSM IV no se
cumplen todos los criterios establecidos para diagnosticarlo en el cual encontraríamos
síntomas; “Entre aquéllos se incluyen: 1) la culpa por
las cosas, más que por las acciones, recibidas o no recibidas por el
superviviente en el momento de morir la persona querida; 2) pensamientos de
muerte más que voluntad de vivir, con el sentimiento de que el superviviente
debería haber muerto con la persona fallecida; 3) preocupación mórbida con
sentimiento de inutilidad; 4) enlentecimiento psicomotor acusado; 5) deterioro
funcional acusado y prolongado, y 6) experiencias alucinatorias distintas de
las de escuchar la voz o ver la imagen fugaz de la persona fallecida”. (DSM-IV) y se
nos remite a un episodio depresivo mayor, el cual también quedaría descartado
porque en este caso que su duración fue de 3 años se entraría a hablar de un
trastorno dismitico, ya que en las depresiones se tienen momentos de remisión,
es decir de recuperación parcial o total, además en el relato no se nos hace referencia
a sentimientos de inutilidad o de culpa, al igual que la ideación suicida o
pensamientos de muerte muy comunes en este tipo de trastornos. Lo
mismo pasa con la psicosis, Rebecca no cumple con todos los criterios exigidos
en el DSM-IV para los trastornos donde la psicosis es uno de sus
síntomas.
Es por ello que se debe considerar el estado
general de la consultante para plantear posibles hipótesis basándonos en el
TEC, el duelo y los antecedentes depresivos, al igual que el episodio psicótico
sufrido.
martes, 24 de marzo de 2015
Pruebas que aplican para este caso
Estudios
solicitados:
·
Presencia
y severidad del EPT
·
Nivel
y funcionamiento intelectual y de deterioro
·
Estudio
de personalidad
Pruebas Aplicadas:
·
Entrevista
clínica
·
Inventario
de Cogniciones Postraumáticas (ICPT) de Edna Foa
·
Impact of Event Scale
(IES) (Horowitz, Wilner y Álvarez, 1979).
·
Inventario
Clínico Multiaxial de Millón. MCMI-III
·
Escala
de Inteligencia para Adolescentes y Adultos, de Wechsler (WAIS)
Desde su introducción en las
clasificaciones diagnósticas, el diagnóstico del Trastorno de Estrés
Postraumático (TEPT) ha resultado sumamente controvertido, presentado también
problemas importantes a la hora de su evaluación. Hasta la fecha el diagnóstico
del TEPT se basa fundamentalmente en entrevistas estructuradas que resultan
altamente demandantes en tiempo y esfuerzo para ser aplicadas en determinados
contextos y servicios. En cuanto a los autoinformes, la mayor parte de ellos
resultan muy limitados. (SEAS). Los instrumentos más utilizados para la
evaluación de la sintomatología relacionada con el TEP han sido habitualmente
los autoinformes, entre los que podemos encontrar dos tipos de instrumentos de
evaluación, por una lado las entrevistas y por el otro los cuestionarios,
inventarios y escalas. Adicionalmente, en la actualidad los investigadores han
dirigido también su interés a la búsqueda de marcadores psicofisiológicos y
neurobiológicos característicos de los pacientes con TEP.
·
Evaluación mediante entrevista diagnóstica y mediante autoinforme: Las
tres entrevistas más utilizadas para la evaluación del TEP son: (SEAS).
·
Structured Clinical Interview for PTSD (SCID) (Spitzer, Williams y
Gibbon, 1987). Está basada en criterios para el TEP del DSM III-R, permite
comprobar la existencia del trastorno y sus diferentes síntomas, si bien no
llega a indicar la frecuencia de los mismos, ha sido utilizada con frecuencia
para realizar evaluaciones pre-postratamiento.
·
Clinician Administered PTSD Schedule (CAPS) (Blake, Wheaters, Nagy,
Kaloupek, Klauminzer, Charney y Keane, 1990). Es otra de las entrevistas más
utilizadas y también fue diseñada como la anterior, bajo los criterios del DSM
III-R. Sus mayores limitaciones se encuentran en la necesidad de invertir mucho
tiempo para su administración (60 minutos), y en que su diseño y aplicación
solo está enfocado a excombatientes de guerra.
·
PTSD Symptom Scale Interview (PSS-I) (Foa, Riggs, Dancu y Rothbaum,
1993). La primera de las entrevistas que ha sido diseñada y utilizada para las
víctimas de agresiones sexuales. Arroja información sobre la severidad de cada
uno de los síntomas, se invierten 20 minutos en su administración y su formato
permite modificarla para otros tipos de situaciones traumáticas.
En cuanto al segundo tipo de
instrumentos de evaluación, los cuestionarios, inventarios y escalas, existe un
buen número de ellos que, además, han demostrado buenas propiedades
psicométricas, ellos son: (SEAS).
·
Impact of Event Scale (IES) (Horowitz, Wilner y Álvarez, 1979).Un
instrumento breve que solo incluye dos escalas relacionadas con los síntomas de
intrusión y evitación. Las correlaciones obtenidas con otros autoinformes, son
bajas, pero sin embargo, al ser uno de los primeros instrumentos diseñados
sigue siendo uno de los más usados. Ha sido utilizado para diferentes
situaciones traumáticas, como por ejemplo víctimas de desastres naturales y
accidentes, combatientes de guerra y víctimas de ataques sexuales.
·
Mississippi Scale for Combat-Related Post-traumatic Stress Disorder
(M-PTSD) (Keane, Caddell y Taylor, 1988). Se diseñó originalmente para combatientes
y para evaluar el trastorno por estrés postraumático relacionado con el
combate, aunque posteriormente se ha desarrollado una versión para civiles. La
gran limitación de este instrumento es que no muestra una correspondencia
directa con los criterios del DSM-IV por lo que se hace difícil establecer un
punto de corte para determinar la presencia o ausencia del trastorno.
·
PTSD Symptom Scale-Self Report (PSS-SR) (Foa, Riggs, Dancu y Rothbaum,
1993). Tiene la característica de estar diseñado especialmente para la
evaluación en víctimas de agresiones sexuales, permitiendo conocer tanto los
síntomas como su severidad, y está adaptado a los criterios del DSM III-R y a
los del DSM-IV.
·
Minnesota Multiphasic Personality Inventory (MMPI) (Hathaway y Mc
Kinley, 1951) y Minnesota Multiphasic Personality Inventory-2 (MMPI-2)
(Butcher, Dahlstrom, Graham, Tellegen y Kaemmar, 1989). Dentro de ambos
cuestionarios de personalidad encontramos dos escalas que aportan información
sobre el trastorno por estrés postraumático. Por un lado la escala Keane PTSD
Scale (PK Scale) (Keane, Malloy y Fairbank, 1984) y por otro, la denominada
Schlenger and Kulka PTSD Scale (PS Scale) (Schlenger y Kulka, 1989), que
arrojan información sobre la existencia o ausencia de la existencia del
trastorno.
·
Millon Clinical Multiaxial Inventory-III (MCMI-III) (Millon,
1994).Aporta información similar a la del cuestionario de personalidad
anterior, es decir, solo puede confirmar la existencia o ausencia del trastorno.
·
Penn Inventory (Hammarberg, 1992). Ha sido validado tanto para
situaciones traumáticas civiles como de combate. Además ha demostrado buenas
propiedades psicométricas y aporta información de la frecuencia e intensidad de
los síntomas que aparecen en los criterios del DSM-III- R. (SEAS).
Sin embargo, buena parte de estos
instrumentos de evaluación, pueden resultar complicados y ponen en una
situación aún más difícil a personas, que por la propia naturaleza de sus
circunstancias, experimentan ya grandes dificultades a la hora de relatar lo que
les ha sucedido o les sigue sucediendo todavía. Por lo tanto se ha
llegado a dudar sobre si estos instrumentos realmente miden las secuelas
psicológicas de los acontecimientos traumáticos sufridos; ya que la mayoría de
estas pruebas miden se limitan solamente a la consideración de síntomas
incluidos en los criterios diagnósticos al uso, si bien asumiendo las
deficiencias que estos presentan. A raíz de esta situación se ha desarrollado
un instrumento de evaluación que suple estas dificultades, denominado
Evaluación Global del Estrés Postraumático (EGEP). Este instrumento evalúa no
solo el trastorno por estrés postraumático, por cuanto pretende dar una visión
global de las secuelas postraumáticas y del “estrés postraumático” y no
simplemente de trastorno por estrés postraumático, ya que este instrumento
pretende ir más allá de la mera clasificación diagnóstica. De hecho, una
de las principales aportaciones es la inclusión de los síntomas clínicos
subjetivos, en los que se consideran una serie de síntomas habituales en las
víctimas del trauma, cuya valoración de cara al tratamiento resulta en muchas
ocasiones, pues determina en buena medida el tipo y el carácter de este.
(Crespo y Gómez, 2012). La ficha técnica de este instrumento es la siguiente:
Nombre: EGEP.
Evaluación Global de Estrés Postraumático
Autoras: María Crespo y
María del Mar Gómez.
Procedencia: TEA Ediciones
(2102).
Aplicación: Preferentemente
individual.
Ámbito de
aplicación: Adultos a partir delos 18 años.
Duración: 30 minutos
aproximadamente.
Finalidad: Evaluación de
la sintomatología postraumática y diagnóstico del trastorno por estrés
postraumático (TEPT) en víctimas adultas de distintos acontecimientos
traumáticos.
Baremación: Puntuación
criteriales basadas en el cumplimiento de los criterios diagnósticos DSM y
normativas, en percentiles, elaboradas a partir de una muestra clínica de
personas expuestas a distintos acontecimientos traumáticos.
Materiales: Manual,
ejemplar y hoja de corrección.
Características:(Crespo y Gómez,
2012).
·
Evalúa los principales síntomas postraumáticos, incluyendo algunos que
no forman parte de las clasificaciones diagnósticas actuales.
·
Permite establecer la relación entre la sintomatología y la vivencia de
un acontecimiento traumático.
·
Proporciona indicadores de la gravedad de la sintomatología
postraumática.
·
Permite el diagnóstico del TEP de acuerdo con el sistema de
clasificación DSM.IV-TR, considerando para ello todos y cada uno de los
criterios.
·
Ha sido validado en población expuesta a diversos tipos de
acontecimientos traumáticos.
·
Presenta buenas propiedades sicométricas.
·
Es de fácil aplicación y breve.
Descripción
General: (Crespo y Gómez, 2012).
Es un informe en español que permite valorar
la sintomatología postraumática y el diagnóstico del TEP en adultos. La
aplicación de la EGEP permite obtener información sobre los siguientes
aspectos:
·
Historia de acontecimientos traumáticos.
·
Gravedad de los síntomas postraumáticos, incluyendo los contemplados en
los criterios diagnósticos, así como otros síntomas no recogidos en ellos
(denominados síntomas clínicos subjetivos).
·
Número de síntomas postraumáticos presentes.
·
Diagnóstico de TEPT.
·
Especificación del trastorno (si se trata de) TEPT crónico o agudo y si
es de inicio retardado).
Estructura: (Crespo y
Gómez, 2012).
La EGEP se compone de 64 ítems ligados
a los criterios diagnósticos del DSM-IV-TR y a la Evaluación de los denominados
síntomas clínicos subjetivos. La escala se estructura en 3 secciones:
Sección 1- Acontecimientos: En esta
sección se evalúa la experimentación del acontecimiento traumático de acuerdo a
los criterios A1 y A2 del DESM-IV-TR. La persona indica los
acontecimientos traumáticos que le han acontecido, y cuál de ellos le ha
causado o le sigue causando más malestar, realizando una descripción del
evento. Además en el ítem 15 debe indicar cuando experimentó ese
acontecimiento traumático por primera vez, con el objetivo de determinar si ha
tenido lugar en último mes o con anterioridad, pues este es el criterio que
permite diferenciar el TEPT del trastorno por estrés agudo; toda esta
información permite valorar el cumplimiento del criterio A1 del DSM-IV-TR. En
los demás ítems que conforman esta primera sección, la persona caracteriza la
experiencia traumática atendiendo a su gravedad, si ocurrió de manera
recurrente, cómo se sintió y qué tipo de lesión o amenaza supuso para ella. Las
respuestas a los ítems 17, 18 y 19 acerca de si el acontecimiento se
experimentó con miedo, indefensión u horror permiten valorar el cumplimiento
del criterio 2ª. El resto de ítems proporcionan información acerca de
otros aspectos clínicos de interés, aunque no contribuyan directamente al
diagnóstico.
Sección 2. Síntomas: Los primeros 28
ítems, contemplados en esta sección (ítems 28 a 55) evalúan los distintos tipos
de síntomas recogidos en los criterios B, C y D del DSM-IV-TR e incluyen
además, un grupo adicional de síntomas clínicos subjetivos para valorar otra
sintomatología postraumática no recogida hasta esta edición de los criterios
diagnósticos. Los síntomas recogidos en esta sección de la EGEP se agrupan, de
acuerdo con los criterios que evalúan, en las siguientes escalas:
o Reexperimentación
(R) (ítems 28 a 32): Criterio B.
o Evitación y
embotamiento afectivo (E) (ítems 33 a 39): Criterio C.
o Hiperactivación (H)
(ítems 40 a 44): Criterio D.
o Síntomas clínicos
subjetivos (SCS) (ítems 45 a 53). La persona evaluada deberá indicar si ha
experimentado cada uno de los síntomas recogidos en esta sección mediante un
formato dicotómico (si-no). Además en aquellos síntomas que indique haber
experimentado deberá señalar qué grado de molestia le ocasionado cada uno de
ellos, para lo cual se utiliza el formato de respuesta tipo Likert de 0 a 4,
donde 0 es ninguna y 4 es extrema. Partiendo de amabas informaciones, en cada
una de las escalas se obtendrán dos tipos de resultados: por un lado se
valorará el cumplimiento de los criterios DSM en función del número de síntomas
presentes en cada escala, y, por otro, se podrá realizar una interpretación
normativa comparando la intensidad de la sintomatología de la persona con una
muestra de referencia.
Sección 3- Funcionamiento: Esta última
sección evalúa el funcionamiento general del individuo y el grado en el que la
sintomatología presentada interfiere en el mismo. Está formada por 7
ítems que hacen referencia a las principales áreas de la vida del individuo
(laboral, familiar, social…) y está destinada a valorar el criterio F del
DSM-IV-TR para el diagnóstico del TEPT. (Crespo y Gómez, 2012).
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